La semana del 29 de Agosto fuimos a pasarla a Madrid, como si de señoritos nos tratásemos. Me ofreció su casa un primo de mi padre, y, con alojamiento en Madrid conseguido, negarse a aprovecharlo sería una tontería.
Como siempre en estos casos, el primer problema es encontrar un vuelo barato a Madrid, que no es ninguna broma. Porque puedes tener un buen día, y por 30 euros vais dos personas, o un día raro, y te vas como nosotros, por 144 (ida y vuelta).
El alojamiento, como dije, ya estaba arreglado, contábamos con un piso cerca del intercambiador de Av. América, lo que ayudaría mucho para desplazarnos a todas partes en metro o en autobús (que al final utilizamos únicamente para venir y volver al aeropuerto.
Lunes
Llegamos a Madrid sobre las [], por lo que tampoco tuvimos mucho tiempo para hacer nada, contando con que teníamos que encontrar el piso, buscar un supermercado para abastecernos de lo básico para la semana, y conocer un poco la zona.
No hay demasiado que contar del lunes, encontramos el supermercado, y el Club “Barbarela”, al que Raquel se negó a dejarme entrar, aún no sé el motivo…